Miércoles 22 Nov: Ámbito científico + sociales
MATEMÁTICAS
- Terminamos la tarea de ayer.
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SOCIALES
2.2. Nacionalismo y revolución en la segunda mitad del XIX
1) La unificación Italiana
A mediados del siglo XIX no existía un país llamado Italia. Era un conjunto de pequeños estados independientes. Los más importantes eran:
- el Reino de Piamonte, noroeste
- los Estados Pontificios (o sea los dominios del Papa) en el centro;
- el Reino de Nápoles y Sicilia (o Reino de las Dos Sicilias) en el sur.
El nordeste de Italia estaba en manos del Imperio Austríaco. (Un reino extranjero).
Desde principios de XIX hubo un fuerte movimiento nacionalista que quería unir toda Italia y convertirla en un Estado independiente. ¿POR QUÉ? porque todos los territorios aunque estaban separados compartían una misma Historia y una lengua común: el italiano.
La unificación fue un proceso largo que se prolongó entre 1859 y 1870. Fue el resultado de dos movimientos paralelos:
- Una revolución democrática, que trataba de implantar en Italia una república.
- La actuación del Rey de Piamonte, Victor Manuel II, y su primer ministro Cavour que querían crear un Reino de Italia dirigido por el Rey de Piamonte.
EL NORTE: El Piamonte logró unificar todo el norte de Italia y expulsar a los austríacos gracias a que se alió con otros reinos, primero Francia y luego Prusia.
Así, Victor Manuel II se convirtió en el primer Rey de Italia. En 1870, con la conquista de Roma, se completó la unificación del Reino de Italia.
2) La unificación de Alemania
A mediados del XIX tampoco existía un país llamado Alemania. Lo que había era una gran asociación de Estados que se llamaba la Confederación Germánica.
Todos estos países compartían también una Historia y una lengua común: el alemán. Por eso surgió aquí también un movimiento nacionalista que quería la unificación.
Dos países lideraban la Confederación Germánica y eran rivales entre sí: el Reino de Prusia y el Imperio Austríaco.
El proceso de unificación alemana duró desde 1866 hasta 1871. No fue el resultado de una revolución, sino de la iniciativa política del Rey de Prusia, Guillermo I, y de su primer ministro, Otto von Bismarck. Su estrategia consistió en provocar una serie de guerras cuyo objetivo era convertir a Prusia en el líder de los países alemanes y así que el Imperio Austríaco dejara de tener influencia.
Este segundo objetivo se logró en 1867, cuando el Imperio Austríaco fue derrotado por Prusia. Para unir a todos los estados alemanes en una causa común, Prusia provoco una guerra contra su rival tradicional: Francia. En 1871 el Imperio Francés fue derrotado. En el Palacio de Versalles en Paris se firmó la creación de un nuevo Estado: el II Imperio Alemán. El Rey de Prusia se convirtió así en el Emperador de Alemania (el Kaiser, como se dice en alemán).
3) La cuestión de Oriente
A partir de 1871, (cuando se resolvió la cuestión de Italia y Alemania), el problema pasó a los Balcanes (sudeste europeo). Estaba dominado por el Imperio Turco, pero estaba cada vez más débil. Estos se aprovecharon de la situación
- Los pueblos balcánicos que querían ser independientes del imperio turco.
- El Imperio Ruso, que aprovechó para tener influencia sobre algunos de estos pueblos balcánicos como los serbios.
- El Imperio Austríaco, que también aprovechó para ganar influencia y territorios en la zona.
La principal fuerza revolucionaria de Europa en la segunda mitad del siglo XIX fue el nacionalismo. Los episodios más importantes fueron:
- La unificación de Italia.
- La unificación de Alemania.
- La aparición de nuevos estados en los Balcanes como consecuencia del retroceso del Imperio Turco
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